I'm right, you're wrong. I'm big, you are small...
1/1/09
... And there's nothing you can do about it.
He tenido un año. Para cambiar, para habituarme, para rehabituarme, para aprender, para tocarme las narices, para conocer y para olvidar.
He desaparecido. De aquí, el flog, y de medio mundo. Hay testimonios que aseguran he aparecido en muchos otros lugares, pero nunca hay que fiarse de esos desdentados campesinos sin cultura.
Imagina que no se lo estuviesen inventando.
Tengo, ya lo sabréis la mayoría, cierto cariño a este tipo de trucos de magia. Cual Gran Houdini me meto en un baúl de acero envuelto por cien cadenas y rodeado por un mar infestado de tiburones. Y aunque siempre me las apaño para salir el público, tras los diez minutos de tensión, acaba aburriéndose de esperar y pide que le devuelvan el dinero.
La magia está ahí, pero hay que tener paciencia.
Tranquilos, seguro que yo tampoco la tendría.
Últimamente todo me hace gracia. Miento. Últimamente todo me encabrona. Por culpa del puto análisis, que me tiene día sí y día también observando cada mínimo detalle, cada palabra, cada acento, cada mínimo cambio en lo y los que me rodean... para luego dividirlo en fracciones todavía más pequeñas, las cuales me roban horas de sueño.
Es la falta de actividad, lo sé. Cuando llegan las fiestas y me quedo en casa me atocino y me dedico a esta fabulosa práctica durante horas, en lugar de hacer lo que debería (horrible palabra) hacer, aunque no en lugar de otras cosas que deseo.
No mentía, aunque lo haya dicho (aunque en ese caso mentí en que mentía, por lo que estaba mintiendo, lo que hace que esté mintiendo ahora y... diablos). Me río mucho, con todo. Una vez que lo he analizado, una vez que he pensado sobre ello, una vez que he elabrado hipótesis y teorías, una vez que el tema está sobado y resobado, una vez que he conseguido tener el mundo en la punta de un afiler astutamente clavado en mi espalda... Una vez hecho todo eso, me río.
De mi estupidez y de mi gran capacidad para preocuparme absolutamente por todo y todos. De mi locura
Y a riesgo de que esto parezca un propósito de año nuevo: nunca más. Esta vez no hay fallo.
PS: La de la foto soy el yo de hace exactamente un año. Vivía en la pobreza, no tenía a nadie. Sólo John el Loco y un ratoncito amistoso llamado Pickle me hacían compañía. El frío consumía mis huesos en las noches invernales, aunque lo peor era el hambre... Tuve que devorarme a mí misma para sobrevivir.
Escuchando: Jimmy Jazz - The clash
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