Las piedras están vivas (y van a por ti)
Lo más curioso de ir de camping son las piedras. Y te das cuenta de esto gracias a que decides no llevar martillo por considerarlo innecesario. Tienes el coche hasta arriba de chorradas inútiles, has metido una barca inflable aunque te vas de acampada a la montaña, has metido dos pizzas Tarradellas aunque sabes que ni por asomo vas a encontrar un horno, y hasta un ajedrez por si justo en esos dos días que te vas al campo, se te da por aprender a jugar, pero cuando alguien dice: ¿Llevamos un martillo para clavar las piquetas? Dices categórico: No hace falta. Se clavan con la mano. Yo no sé porque de repente a la hora de ir de camping todos nos creemos una mezcla de Rambo y McGiver, pero que vayas a dormir dos noches sin colchón no te convierte en un súper hombre y ni vas a ser capaz de cortar ramas para hacer fuego con la navaja del cortaúñas, ni de clavar unos hierros de treinta centímetros en la tierra dando golpecitos con la palma de la mano. Y como en lo más profundo de tu interior sospechas que esto puede ser así, al se clavan con la mano añades un y si no con una piedra. Y ese es el gran problema, nunca hay piedras, da igual que estés al lado del mar en un acantilado, que en un bosque de secuoyas, las piedras a la hora de montar la tienda se esfuman. Es imposible, sí. Es verdad, también. Las piedras no están, puedes buscar lo que quieras que encontrarás antes los restos del eslabón perdido que una puñetera piedra un poquito plana para clavar las dichosas piquetas. Aunque hay dos formas de conseguir que aparezcan piedras de la nada, una es hacer que pase un autobús de futbolistas por delante de tu tienda de campaña, está comprobado, un día cualquiera pasas por delante de un estadio y lo más parecido a algo arrojadizo que te puedes encontrar es una papelera o un parquímetro, pero de repente, cuando llega el equipo rival, todo el mundo tiene piedras de dos kilos para tirárselas. Y el otro truco infalible es clavar una piqueta. Las piedras siempre aparecen donde quieres clavar las piquetas. Ya puedes haber montado la tienda en un banco de arenas movedizas que cuando empieces a clavar la primera piqueta, te vas a topar con una piedra que te impida clavarla y tengas que mover toda la tienda.
Pero lo peor no es que las piedras desaparezcan por arte de magia o que se escondan bajo tierra. Lo peor es que en el momento en que te acuestas para dormir, descubres que todas han decidido acomodarse debajo de tu espalda. En esa pequeña parcela de hierba mullida, libre de todo elemento rocoso, que con tanto esfuerzo buscaste y examinaste, de repente y sin que sepas por qué, se puede organizar una exposición de minerales. Así que ya lo sabéis, llevad martillo si vais de acampada, y al próximo que os diga que las piedras no tienen vida, rompedle una en la cabeza.
*La foto es del Sonorama de hace dos años, festival que os recomiendo a poco que os guste el cartel porque por encima de todo es muy divertido. ¡Eso sí, por las noches refresca!
**Mañana (viernes 19/06/09) actúo en la Sala Galileo Galilei de Madrid a la 1.30h junto a otros compis de Paramount Comedy.
Es todo, más cosillas en
<a href="http://www.roberbodegas.wordpress.com" rel="nofollow noindex external">http://www.roberbodegas.wordpress.com</a>
Nos vemos, beso.
On June 18 2009
Edit