11/23/09
Se desprende finalmente entre sus cómplices, intentando sostenerse manteniéndose junto a ellos a pesar del viento. Los sacuden violentamente, un aroma delicioso se apodera de su presencia y como si nada, comienza a caer. Atasca su debilidad sobre un lugar cálido del que no puede salir. De pronto siente sin poder ver que observan su magia arrimándose hacia la luz, entonces es tomado suavemente por un extremo, sin intentar escapar, con la misma forma que sus cómplices aunque ya no esté permaneciendo junto a ellos. Flota en las brisas de invierno tropezando con algunos objetos que lo dejan caer hasta golpear su cuerpo contra el suelo para terminar quién sabe dónde. Lo reemplazarán. Una y otra vez.
micaela