SIN DOCUMENTOS...
11/18/07
Sin dármelas de cultureta, citaré en román paladino aquello que Terencio mascullaba de "humano soy, nada de lo humano me es ajeno" (escribió "Homo sum, humani nihil a me alienum puto", YÁ SÉ QUE PROMETÍ NO DÁRMELAS DE CULTURETA, PERO SOLTAR EL LATINAJO ME HA PODIDO).
Por encima de todo vale ser hombre (entiéndase como "homo" no como "vir" o, si se prefiere, como "ánthropos" y no como "ándros"). Pero hay veces que para ser hombre y tener derecho a serlo no prima más la composición cuerpo-mente-espíritu que un visado, un permiso o una nacionlidad.
Lo que quiero decir con este sutil rollo melodramático es que ME CAGO EN LA PUTA LEY DE EXTRANJERÍA. Que yo soy español y tengo mis derechos y si la jodida 2000/4 con sus correspondientes reformas y contrarreformas me va a quitar el sueño y me va a provocar una úlcera estomacal, ya la están cambiando...
A diario vemos noticias de inmigrantes, de ilegales, de pateras-barco, pateras-piso, pateras-trabajo... de todas las cosas que pasan y que la tele nos enseña. Y nos resignamos a mirar para otro lado, o nos jode y lo asumimos como algo casi natural, o incluso nos horrorizamos como si estuviéramos viviendo una invasión.
Cuando no tenemos cojones a asumir una problemática, la respuesta fácil es decir que se vayan a su país o, si queremos ser políticamente correctos, llegaremos a la salomónica opinión de que vengan todos los que quieran, pero con papeles.
Pero qué ley puede poner trabas a un cuerpo con hambre de pan y derechos, qué mente puede juzgar, decidir y condenar que un igual no tenga las mismas oportunidades que él ha tenido sólo por haber nacido en determinadas coordenadas del globo terráqueo...
La tragedia no es que estén por todas partes, la tragedia no es que lleguen en oleadas masivas, la tragedia no es que la superestructura estatal no sepa qué hacer con ellos. La tragedia es que un chico de dieciocho años tenga que partirse la espalda y joderse las manos puliendo piedras para hacer encimeras sin que se le reconozcan más que algunos derechos muy básicos, definiendo en sí mismo la precariedad. La tragedia es que esté condenado a seguir asi durante tres años sin poder ejercer sus estudios superiores, subsistiendo más que viviendo, sin poder ver a quien quiere porque le separa un océano, que se cruza en una horas volando, pero este juego lleva implícita una trampa y la trampa es que si sales, no entras.
Claro, que alguno pensará, que él mismo se lo ha buscado, pero ojalá nunca sea un hijo o hermano de ese ser "bienpensante" quien en vez de estar descubriendo la universidad, la independencia, las primeras relaciones amorosas... tenga las manos partidas, agrietadas y callosas de pulir piedra de sol a sol.
Y sin embargo, parece mentira como esas manos frías y ajadas pueden regalar caricias tan cálidas y suaves, tan delicadas...
Y es que la tragedia es cuando le cortan la vida, cuando está ahí, cuando aparece, cuando naciendo el sol llega un ocaso y te juegas la vida por una visa. La tragedia es cuando lo miras de frente. La tragedia es cuando le quieres.
HOY SE ESCUCHA: "Sin documentos" porque quiero que atravesemos el viento sin documentos, porque quiero ser el único que te muerda la boca y porque, si no me callas antes de que pueda decir alguna tontería, quiero saber que la vida contigo no va a terminar...
HOY SE LEE: A Rubén, a Darío, claro está, las obras completas, que no tienen desperdicio, para decirte al oído aquello de "Mía: así te llamas/¿qué más armonía?/Mía: luz del día./Mía: rosa, llamas.//¡Qué aromas derramas/en el alma mía/si sé que me amas,/oh Mía!, ¡oh Mía!//Tu sexo fundiste/con mi sexo fuerte,/fundiendo dos bronces.//Yo, triste; tú triste.../¿No has de ser, entonces,/Mía hasta la muerte?" aunque a mí se me antoje cambiarle el género.
LA FRASE DEL DÍA: "Un hombre no es más que uno hombre y, si hay Dios, así lo quiso" de la MIlonga del moro judío del maestro Dréxler. Que se me olvidó...