9/1/07
MARICAS CON OJERAS
Desde que a alguna mente lúcida de aquellas que se dedican a programar las cadenas se le ocurrió colocar en un horario de mierda la única serie que ha planteado la temática gay de una manera abierta (no voy a decir que sea más o menos real o de mayor o menor calidad), las ventas de contorno de ojos en el territorio nacional deben haberse multiplicado hasta en un 4%.
Probablemente no es lo más apropiada para ponerlo a las nueve de la noche, porque igual no conviene enseñar a los niños las torridas escenas de sexo que Brian y el rubísimo oxigenadísimo de Justine nos regalan cada dos por tres... Santa manía de las mamás de dejar a los niños ver escenas de guerra y matanza, pero lo de follar ya es otro tema (pecado, pecado) y si encima es entre dos hombres, ya ni hablemos (pecado, pecado, aberración antinatural, vicio y pervensión).
Lejos de ser un Brian, con el que sólo comparto el gusto por los niñatos tipo Justine y que me suelen traer de cabeza, sacando lo mejor y lo peor de mi, y lejos de ser un Justine con quien sólo comparto el furor artístico, tengo un agrio debate identitario entre Michael y Tedd.
De Michael tengo la ingenuidad y el idealismo, cierta tendencia a las dependencias emocionales y el deseo de normalidad y de vida ordenada que me hace buscar ciertas situaciones y aferrarme a ellas de manera enfermiza para que no cambien. Eso sí, aunque fuera agotador y me arrepentiría seguramente a los diez minutos, sin desmerecer a la mía a quien adoro y quien también tiene lo suyo, no vayáis a creer, me encantaría tener una madre como la de Michael. De Tedd, en cambio, me va el carácter serio, el excesivo sentido del deber y la manía de complicarme la vida, además del cierto regusto de feo simpático...
Emmet, que es el más distinto a mí de lejos, me puede llegar a identificar de él su fino sentido del humor, de la estética, su ironía y su sensibilidad que le hace tomar defensas como la huida ante ciertas situaciones. Ambos somos extremos...
Eso sí, lo tengo claro, lo que no tengo tan claro es que las lesbianas tiendan a ser tan convencionales como las de la serie... y desde luego, de mayor quiero ser como Vic, que por cierto, si no visteis el episodio de ayer, murió....
En fin, que menos puritanismos y menos leches, y dejadnos a los que entendemos que podamos ver nuestras series y poder dormir en paz, que la antiojeras está muy cara y ya sabemos todos lo mal que te levantas cuando duermes poco...
Hoy no se ve, no se lee, no se escucha y no hay frase que valga, sólo una cosa: QUEER AS FOLK y horarios más decentes, por favor...
que gran razón tienes.
que poco nos vemos ya.
que estresado ando.
que de ojeras tengo tambien...
besitos ricardino..