Capítulo 22: Respiro
3/6/09
Quién dijo que era imposible escapar del amargo sabor del desamor? Quién no creyó que lograría aislarse en algún lugar lejano y solitario donde esos pensamientos no llegarían? Quién imaginó que ese lugar le regalaría más que paz?
Buscando el respiro ansiado donde olvidar la tristeza y la amargura provocado por aquella mujer, decidió ausentarse de todo y de todos, eligió aquel pueblo alejado donde pudiese fortalecerse y seguir adelante, sin notar que al llegar a aquel lugar ya no le quedaban lágrimas.
Pasó días encerrado en esa cabaña tratando de no imaginarla con otro, ideando la manera de no pensar, auto convenciéndose que no valía la pena amarla, que no merecía su amor. Pero entre más pensaba, más la recordaba. Decidió salir…
Mientras caminaba por los alrededores del lugar, ensimismado con la cabeza gacha, un golpe furtivo lo devolvió a aquel lugar. Al levantar la mirada sintió como el alma le volvía al cuerpo, impresionado con lo que observaba sólo tuvo energía para emitir una sonrisa mientras escuchaba esa voz dulce pedirle disculpas por aquel choque cuerpo a cuerpo. Ella sonrojada no dejaba de mirarlo, él hipnotizado y sin mediar pensamiento respondió con un beso que ella no negó. Maravillosos segundos!!, mezcla de arrebato y de ternura vivenciados en aquel furtivo beso, seguidos de miradas en silencio que no necesitaron palabras, su acelerado palpitar hablaba por ellos.
Él la invitó a su cabaña, deseaba conocerla, ella aceptó. Al momento de cerrar la puerta, sus labios nuevamente se regalaban la dicha de aquellos besos deseosos y apasionados que poco a poco y entrometidamente recorrían sus cuerpos, en busca de resguardo, ni siquiera interrumpidos por sus ropas que rápidamente caían al suelo. Complicidad inexplicable e incomprensible desatada frente a aquella chimenea.
Mientras regresaba de su viaje, días después, era otra persona, sentía esa paz tan ansiada, su rostro reflejaba esa alegría envidiable al sentir como acariciaban su mano. No volvía solo…
u.u ke bello log...