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Como todas las diatomeas, Pinnularia vive en un submarino de cristal, pero de agua dulce, los adornos labrados sobre su cubierta parecen tallados por un peine y de aquí le viene el nombre.
Dentro de ella se distinguen las láminas verdosas de sus cloroplastos y varias esferas que son gotitas de grasa que le ayudan a nivelarse y a flotar mejor, todo un ingenio con propulsión propia y que en una maniobra instantánea puede cambiar de rumbo.
Es un gran buque dentro de este grupo de algas, una diatomea grande que fácilmente se puede confundir con otras de sus hermanas, P. major, P. macilenta, etc. pues además, su tamaño y su apariencia son muy variables. Hay que fijarse muy bien en la línea que une la tapa de arriba con la de debajo de su estuche (el rafe) para darse cuenta que es ligeramente sinuoso y que en cada diez micras de cubierta caben entre siete a once surcos de cristal.
Sí, parece que es ella, otras veces su cintura se ensancha o sus extremos se hacen casi cuadrados y hay que andar con un poco de cuidado para llamarla por su nombre, no siendo que se ofenda...no lo creo.
No suele ser exigente con su hábitat, podríamos decir que es un submarino todoterreno que lo mismo vive en turberas, que en pequeñas fuentes, lagunas o ríos. Soporta bien la desecación e incluso se atreve con las aguas ligeramente salinas o un poco contaminadas, vamos, que casi está hecha a todo… tan delicada, pero tan resistente.
Pinnularia viridis procede de una muestra de agua recolectada en una turbera situada en la cabecera del río Catasol al norte de Melide en Coruña y ha sido tomada a 400 aumentos empleando la técnica de contraste de interferencia.
Con nuestra gratitud para Antonio Martínez Ron por la reseña incluida en su excelente blog
http://fogonazos.blogspot.com/2009/03/viaje-al-interior-de-una-gota-de-agua.html de nuestro proyecto...y también a Paul por su referencia en
http://www.dataisnature.com/ y por su magnífica galería