Constructivismo
10/27/09
Muy recomendable la exposición sobre el constructivismo ruso en el Reina Sofía centrada en las figuras de Rodchenko y Popova aunque no limitada sólo a ellos. De hecho hay también un gran número de obras de Stepanova, mujer de Rodchenko, o de Aleksandr Vernin. Todo un muestrario del arte que se hizo en la Unión Soviética antes de que Stalin impusiera la norma del realismo socialista. Muchos puntos en común con la exposición que vimos este verano en la Tate Modern sobre los futuristas italianos. Allí también creció un arte nuevo, auspiciado en principio por el régimen fascista que luego plegó velas y apostó igualmente por el culto al héroe y el clasicismo. Cosas de las dictaduras.
Es sorprendente la absoluta modernidad de una propuesta que tiene casi cien años, sobre todo si la comparamos con gran parte del arte pretendidamente rompedor y vanguardista que perpetran nuestros contemporáneos. Una propuesta que rompe las barreras entre el gran arte y el diseño utilitario, que desdeña los materiales y soportes nobles en favor del cartón y los lápices de colores, que abandona definitivamente la figuración y adopta la línea como motivo único. Una muestra de la explosión de creatividad que brotó en la URSS en los años posteriores a la revolución, una época de cambios sociales reales que por un momento hicieron creer que la utopía de un mundo sin clases era posible. Lo que fue y lo que pudo ser.