Estoy en contra de los bises en los conciertos. De los bises rutinarios y por contrato, obviamente, que en nuestros días son casi todos. El bis debe ser algo excepcional, un gesto generoso del artista para corresponder al entusiasmo del público. Es más, la ortodoxia y la etimología mandan que en el bis se repita (bis: del latín "dos veces") alguna de las piezas que más hayan brillado en el concierto. Qué es eso de dejar algunos temas para los bises? Los mejores temas, además, o los más populares.
Eso es lo que sucedió en el pasado concierto de Dominique A en Cádiz (excelente, por otra parte). Según la playlist, a la que tuvimos acceso, había canciones reservadas para dos bises. Pero como por lo avanzado de la hora, por el frío o por educación el público gaditano no exigió el segundo, el concierto resultó más breve de lo previsto.
Ya está uno acostumbrado al vergonzoso espectáculo de un grupo saliendo a escena para interpretar sus bises ante la indiferencia e incluso la hostilidad de un público que nada le había pedido. Y todo por cumplir el tiempo mínimo de actuación que figuraba en el contrato. Patético. Por tanto, para educar a ese público que lo aplaude todo y no se va feliz a su casa a menos que el artista salga un par de veces a agradecer falsamente las ovaciones y regalar canciones que ya estaban pagadas, exigimos una moratoria sobre los bises; que los artistas eliminen de su repertorio los finales simulados, los regresos fingidos, y se comporten de una vez como profesionales.
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De acuerdo contigo en cuanto a los regresos fingidos.