November rain... 1º parte
6/23/09
A mi lado ya no queda nada, sólo ausencia. Ausencia de sus besos, sus caricias, sus miradas, sus gestos, sus palabras. Sólo queda el lado vacio de la cama, el solitario cepillo de dientes, los cajones vacíos, el hueco del armario. Simplemente ya no está aquí.
Como cada noche, como cada día desde hace seis años le busco desesperadamente. Sé que es imposible volver atrás, desandar el camino. Miles de segundos vividos con, para y por él. Él ya no los recordará… Son estas las notas de nuestra canción y cada roce de mis dedos con las teclas del piano me hace estremecer de dolor. Aparecen millones de recuerdos agolpados en mi cabeza, pidiendo paso, pero no los dejo escapar. Estoy aquí, sentada en tu banqueta, improvisando una canción para ti. No hay luz en el estudio, es la luna la que me ilumina a través del balcón abierto. Entra la brisa, con un tímido olor a mar, lo que más te gustaba del mundo. Y me dejo guiar por el corazón…
Recuerdo el verano del noventa y tres, la fiesta en la playa cuando éramos unos enanos con dieciséis años. Unos locos, como nos llamabas tú. Sí, sentados alrededor de la hoguera y tú chillando como un poseso que venían los piratas a secuestrarnos. Si… aquella noche nos separamos del grupo en el faro para ver la luna llena. Allí estábamos los dos, con nuestras ganas locas por devorar el mundo, por seguir pasando veranos en el norte, por no romper el pacto de grupo. Llevabas tu camiseta favorita y esos vaqueros que tanto te gustaban, la brisa hacía mover tu pelo sobre tu piel morena. No parabas de mirar de reojo como mi vestido corto se movía juguetón por mis piernas bronceadas. Tu mirada y mi mirada se encontraron, y tu mano acarició mi rostro, mientras yo me sonrojaba. De fondo no había música, sólo el batir de las olas sobre las rocas. Aquello parecía como si el tiempo se hubiera parado, pero el mundo giraba sin darnos cuenta y se desvaneció de repente…
Delante el silencio. Enfrente miles de ojos pendientes de mí. Más allá de las nubes estás tú. Abro la tapa y las veo ahí, tan quietas, tan calladitas. 88 teclas, 36 negras y 52 blancas. Hoy no hay partituras. Son las ocho y media de la tarde, y hoy se cumple tu sueño. Actuar en el auditorio más importante del mundo con tu propia composición. Me he dedicado durante todos estos años a cumplirlo por ti. Empieza a sonar la melodía, la cual me transporta diez años atrás, al día que empezaste al componerla. Las veces que la habré escuchado salir de tus dedos, las noches sentada en el sofá escuchando el piano. Una extraña sensación invade mi cuerpo, cierro los ojos y sigo tocando de memoria. Sé que estás aquí, es tu presencia la que me arropa. Abro los ojos y te veo a mi lado, sentado junto a mí, como yo hacía contigo. Las lágrimas invaden mis ojos, sigues aquí presente, cada vez la composición adquiere más fuerza y se agolpan los recuerdos. Después de treinta y dos minutos, el auditorio se pone en pie y aplaude. Veo la cara de la gente, satisfecha y mis lágrimas corriendo por mi cara, sigilosas. Tu sueño, cariño, hecho realidad.
Ya éramos mayores. Con dieciocho recién cumplidos, estrenando mayoría de edad. Aquel verano fue especial. Unió nuestras vidas para siempre, las de todos y cada uno de nosotros ocho. Hubo un momento mágico para nosotros dos, después de aquel último verano, ya nada era igual. Había sido un año duro, separados cientos de kilómetros, en dos ciudades diferentes extrañándonos el uno al otro. Recuerdo aquella noche en la playa, jugando cuerpo a cuerpo, recorriendo centímetro a centímetro nuestra piel, llenando de arena cada beso… fue especial la primera vez. Las hogueras de aquel año estaban cargadas de amor, pero a la vez de ilusiones. Empezábamos la universidad. Aquello separaba el camino de nosotros y nos unía aún más. Llegó la hora de las despedidas, de los hasta pronto, de los abrazos interminables. Empezaba la época de las cartas, las felicitaciones de navidad, las llamadas de teléfono interminables… Y comenzaba una nueva separación para él y para mí.
La crítica ha sido sublime. La mejor de las interpretaciones que se han visto en años, con una magia y poderío propio de los grandes, y todo gracias a ti. Ninguno ha olvidado el nombrarte, tú eras el elegido, todas las esperanzas estaban puestas en ti… Al lado de mi taza está tu partitura, “Sweet history”, con todas las correcciones hechas por ti, tu original. Perfectamente encuadernado, guardado con cautela en tu rincón favorito de la casa. Mi móvil suena, son ellos. También estuvieron aquí, como tú hubieras querido.
A 3 días de mi niño !!!
Valencia wiiiiiii =D =D =D