La gélida tarde de noviembre en que Blanchino nació, después de una indulgente cesárea que no esperó un solo instante ni a la cirugía ni al médico, obvié que los anuncios sobre las vidrieras del Dia% mantenían no sé qué oferta de dos por uno; el hecho me la trajo floja, pues ignoraba que el voluble y limitado economato ya se acercaba a él y que esa continuidad era la última de una unidad limitada.
Borja Luis Jorges, El L.P
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