MÁS MADERA
11/27/09
Se podría decir que uno no ha callejeado hasta que no lo hace en el laberinto blanco que es el Albayzin. Podría estar meses, años, dejándome rebotar por las calles de este pinball adoquinado y no hacer dos veces el mismo recorrido. Ayer, sin ir más lejos, me crucé conmigo mismo a la salida de un bar y ni me saludé.
que bueno!!