6/9/09
Querido hermano:
Aquí la vida se hace cada vez más insoportable: ya casi ni salgo a la calle, y apenas saco ánimos para leer. Las tinieblas se ciernen sobre nosotros sin remedio, y lo van devorando todo a su paso. Finalmente lo han conseguido, hermano, lo han conseguido.
Creo haberme encontrado el otro día a Ripstein, pero fingió no haberme visto, y yo no quise insistir. No, ya no tengo fuerzas. La esperanza es un recuerdo cada vez más pálido. He quemado las viejas cartas. No creo que sirva de mucho, pero no soportaría la idea de verlas manoseadas por ellos.
¿Sabes que han llegado nuevos vecinos? Una familia joven, recién llegada del campo. Todavía ríen mucho. A veces les oigo y es como si esta habitación encogiera, o se arrugara. Ah, hermano, si al menos estuvieras tú aquí... Quizá no sintiera cómo se va apoderando de mí esta soledad fría y dolorosa, esta parálisis. Pero qué tonterías estoy diciendo...
De dinero no voy mal, aún queda bastante de los fondos de la organización. Ya sabes que siempre he tenido ese defecto burgués del ahorro. Es irónico. ¿Ya te dije que han vuelto las fiebres? Y con ellas las pesadillas, y esos dolores en la sien.
Pero lo peor es que no me acostumbro a la idea de ser el último. No tengo alma de heredero, de albacea, y nunca se me dio bien el proselitismo... La mera idea de asumir nuestro legado, de empezar otra vez de cero, me resulta completamente absurda. Si al menos no se hubieran llevado al hermano Itzakh, si al menos este invierno no hubiera salido tan frío...
...si al menos hubiéramos podido enterrar tu cadáver.
IN UMBRA IGITUR PUGNABIMUS
Siempre tuyo,
Balthazaar
P.D.: te envío la foto del viejo profesor. Me reconforta con tan sólo verla, y es casi lo único que me queda para recordar los buenos viejos tiempos, pero quizá tú la necesites más que yo.
bonita barba!!
P.s: ya sé como se dice gafas en japonés: "megane"
Besos y suerte en los exémenes