11/8/09
Sala Kapital, Madrid, 3:40 a.m. 8 de Noviembre, 2009
Un grupo de muchachas bailan de forma descontrolada en una de las pistas de la Sala Kapital. La mayoría están horrorizadas por la música y el local, pero una de ellas se marcha un año a estudiar a Francia y se le ha otorgado este último capricho, por eso y porque ha conseguido vales para entrar a un precio razonable. Rocio, parte activa del grupo, observa discretamente a la gente que tiene a su alrededor. Le llama especialmente la atención una mujer dentro de una cabina que canjea dinero por vales de copas (le recuerda siniestramente al adivino Zoltar) También le sorprende la proporción de gárrulos teenagers por tías explosivas. Porque a pesar de ser menor el número de féminas, son lo suficientemente llamativas como para impedir cualquier acercamiento copulativo. De todas formas, Rocio opina que ni con todos estos tipos hacemos uno y se alegra de tener novio. Sin embargo piensa en Susana que bailotea a su vera de forma bastante ridícula y, según declaraciones de la susodicha, “tengo esperanzas de ser cubierta esa noche”. Susana a su vez busca algún hombre con mirada desesperada, arrastrado por sus amigos a ese lupanar con promesas de mujeres descocadas y moral laxa, un tipo que tampoco pegue con el local y que en el fondo se muera por estar tomando una cerveza en cualquier bar de Malasaña. Tras observar durante un rato llega a la conclusión de que todos parecen encantados.
Rocio._ Susana,…¡¡¡¡¡Esto es un infierno!!!!!
Susana._ Lo sé, lo sé…
Pasan dos tipos a su lado. Juan, de unos 28 años y Manolo de 23. Juan ha convencido a su amigo para ir ese fin de semana a la Sala Kapital. “Tengo una corazonada Manolo, hoy te digo yo que follamos”. Hace tiempo que Manolo desconfía de las corazonadas de Juan, pero un primo suyo hace un par de semanas pilló en la misma discoteca con una azafata de Ron Barceló, así que puede que esa sea su noche. Sesenta euros en copas después (por barba y sin contar el dinero de la entrada), ambos se comen los mocos. Sin embargo ninguno piensa reconocer su fracaso y de lo malo, han recopilado suficiente material visual para acabar la noche de una forma onanistamente satisfactoria. Juan incluso rozó un trasero accidentalmente.
Juan._ Macho… ¡¡¡¡¡Esto es el cielo!!!!
Manolo._ Lo sé, lo sé…
Pero has ido a la sala Kapital??? Aaaaaaaaaaaaaaagh!!!