16/07/09
Y después de todo, ¿para qué la Voluntad? ¿Para qué todo ese afán incesante que nos hace febril la vida? ¿Por qué ha de estar la felicidad precisamente en la acción y no en el reposo? Desde el punto de vista estético, una estatua egipcia, una de esas estatuas rígidas, simétricas, de inflexible [/i]paralelismo [/i] en todos sus miembros, es tan bella como la estatua griega, toda movimiento, toda fuerza, de lanzador de discos.
La Voluntad