11/8/09
Apareciste pequeño, con las manos boca arriba, mirándome quedo.
Tu sonrisa receptiva encadenó la mía, haciéndole seguir, una cadena de sonrisas. Una tuya-una mía-una tuya-una mía.
Y abrí mi pecho florecido a la sensibilidad de la madrugada, dejando, que el incendio, nos dejase disfrutar de nuestra imperfección patente y clara, de nuestra naturaleza humana.
*Fotograma "Hace mucho que te quiero".
naturaleza humana