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11/21/09
Chicas, volví solo para dejarles el capítulo de hoy, que quiero agradecerle a Joha porque juntas lo pensamos :)
También pensamos el final de la novela, asíque debo decirles que quedan unos pocos capítulos para el final, no sé cuántos porque no tengo ninguno escrito asíque tengo que ponerme a escribir urgente!. Mañana no posteo, pero me voy al trabajo de mi mamá porque hay un evento qué se yo, y no tengo internet, así que no me puedo distraer en facebook o en youtube (Como hago generalmente cuando me siento a escribir) asíque lo único que voy a hacer es escribir, y espero poder escribir mucho . Les dejo el cap, y perdón por estar tan colgada, es que les juro que ni tiempo, en el cole tengo examen tras examen y no me da el tiempo :S besito las quiero mucho, mucho (L)
Capítulo anterior:
Mariana se dirigió a la cocina y mientras se hervía el agua se preparó unas galletitas con mermelada y unas sin nada para pedro. Colocó el plato en la bandeja y dos tasas con el saquito de té cada una. Luego colocó el agua y azúcar a su lado, y se las llevó a su novio.
Capítulo 49:
Después de merendar, se acostaron los dos, y la charla se fue de las ramas, cuando dejaron de hablar y empezaron a besarse.
Peter: gorda –beso- está –beso- esta sonando -beso, ríe y la mira- está sonando tu celular
Lali: -bufa- siemrpe interrumpen loco! –atiende- hola?
CEL: Lali
Lali: Agus?
CEL: veni para casa
Lali: qué pasó?
CEL: no sé, mamá y papá quieren hablar algo importante, venís?
Lali: si, ya voy –confundida, corta- me tengo que ir para mi casa
Peter: qué pasó?
Lali: no sé mis papás quieren hablar con mi hermano y conmigo, voy veo qué pasó y vengo sí? No salgas de la cama
Peter: no, anda tranquila, cualquier cosa me llamás –pico y Lali se va-
Mariana bajó rápidamente hasta la calle donde frenó un taxi y se dirigió a su casa. Estaba realmente confundida, algo importante? Qué sería? El auto frenó en la puerta de su casa y luego de pagar salió. Abrió la puerta y al apoyar las llaves en la mesita de entrada y desviar su mirada al living, los encontró a sus padres y a su hermano, sentados esperándola
Majo: vení Lali, sentate
Lali: -se sienta al lado de su hermano- qué pasó?
Carlos: miren chicos –suspira- yo sé que ustedes ya son grandes, ya toman sus propias decisiones, que ya tienen los dos la mayoría de edad cumplida y que
Agus: -interrumpe- a qué queres llegar?
Carlos: a que más allá de todo eso, hay decisiones que todavía nosotros tomamos por ustedes, y esta decisión ya está pensada, y tomada por nosotros dos
Lali: de qué decisión hablas?
Majo: a tu papá le ofrecieron trabajo en Londres, y nos vamos los cuatro para allá
Lali/Agus: qué?
Carlos: lo que escuchan, nos vamos el sábado para allá, por tiempo indefinido, es una decisión que no voy a discutir, porque ya lo pensamos con su mamá y es lo mejor para todos
Lali: lo mejor para todos pensando en ustedes dos, no? –con los ojos cristalinos- no piesan en nosotros? En lo que queremos? –gritando-
Carlos: mariana no grites
Agus: no, no, que grite todo lo que quiera, tiene razón, nosotros tenemos una vida acá, tenemos amigos, se olvidan de todo eso? Qué? Piensan que para nosotros es bueno separanos de la gente que amamos?
Majo: para nosotros tampoco es fácil, pero es una decisión tomada y no es motivo de discución, el sábado a las diez de la mañana nos vamos a Londres, y no se habla más
Lali: YO NO ME VOY A IR A NINGÚN LADO!
Mariana agarró sus llaves y, dando un portazo salió de su casa.
Majo: agustín a dónde vas? –viéndolo irse en dirección a la puerta-
Agus: con la gente que piensa en lo que en verdad me hace felíz –se va-
Carlos: crees que hicimos bien?
Majo: es lo mejor, pero es hasta que lo acepten
-
Lali iba caminando con un destino ¿Incierto?. Su celular sonó reiteradas veces pero no respondió ninguna de las llamadas. Siguió caminando empapada en lágrimas y se encontró ¿Sin querer? Con la puerta del edificio de su novio. Abrió la puerta principal y subió hasta el octavo piso. Llave de la puerta del departamento no tenía, por lo que no le quedó otra que tocar el timbre, mientras sus lágrimas se derramaban con mayor intensidad. Minutos después juan pedro abrió la puerta y al verlo, solo lo abrazó para llorar en su pecho. Él le correspondió el abrazo confundido.
Peter: qué pasó la?
Pero nunca obtuvo respuesta, ella nunca dejó de llorar
Peter: veni entremos –entran y cierra la puerta- qué pasa? –sin soltarla, dirigiéndose al sillón-
Pero ella no hacía más que llorar. Y eso a él, lo preocupaba aún más
Peter: llora tranquila mi amor, yo estoy acá con vos, llora todo lo que necesites –la abrazó más a él-
Media hora después ella se soltó y lo miró empapada en lágrimas.
Peter: -le seca las lágrimas- me queres contar? –ella asiente- te traigo un vasito de agua y hablamos, si? –ella asiente, le da un besito tierno y se dirige a la cocina-
El morocho se dirigió preocupado hasta la cocina, sirvió un vaso de agua y regresó al living para sentarse al lado de su novia y verla beber, esperando ansioso escuchar el por qué de tantas lágrimas.
Lali: -lo mira- mis papás –se le cae una lágrima-
Peter: -se la seca- sh, tranquila, contame despacio, qué pasó con tus papás?
Lali: mis papás –solloza, lo mira- me… el sábado me… me voy a vivir a Londres –se le caen dos lágrimas- no me quiero ir –lo abraza-
Juan Pedro se quedó totalmente preplejo, sorprendido, estático. La abrazó pero su cabeza estaba en otra parte, sus pensamientos habían volado en busca de una explicación lógica de la decisión que habían tomado los padres de Mariana. Cualquier pensamiento que se le hubiese cruzado no pudo haber causado tantas emociones juntas dentro suyo como el que se le vino de golpe. ¿Tendría que separarse de ella? No hizo más que abrazarla con todas sus fuerzas, tenía miedo de perderla. ¿Qué era lo que pasaba por la cabeza de Mariana en ese momento? ¿Qué pasaría con ellos?
-
Candela estaba en su casa merendando cuando escuchó el timbre. Abrió la puerta medio confundida, ella no esperaba a nadie. Al abrir se encontró con su novio y unas lágrimas en su rostro.
Can: qué te pasa Agus? –preocupada-
Agus: abrazame
Candela no lo dudó ni un segundo y se tiró a sus brazos, abrazándolo como nunca, y sintiendo el dolor de su novio como propio, aunque todavía no sabía el por qué de las lágrimas del cachetón que amaba.