No todos los atardeceres son iguales
2/25/09
Hoy me dí cuenta.
Veo el atardecer en Madrid, bajo esa capa grisácea que lo envuelve, pero a la que al fin y al cabo te acostumbras, no te queda otra.
Me quedo mirando ese sol anaranjado, intoxicado. Embobada. Y con una mezcla de sensaciones dentro que no me paralizan. No consigo reaccionar.
Los recuerdos se me amontonan y los pensamientos también
Hace un año, ese sol intoxicado,era el sol puro, tan solo nublado por el siroco del desierto. Recuerdo esos atardeceres cuando volvíamos del mercado o sentados en las rocas de Tifariti, o en cualquier lugar fuera de la jaima sentados sobre la arena sin más complicaciones. La tranquilidad, la paz y el sosiego de estar en la nada.
De poder disfrutar de algo de lo que aquí ni nos fijamos. El cielo. El sol. La puesta.
Ya ha pasado un año de todo aquello y parecía que el tiempo no iba a pasar. Añoro muchas cosas de aquellos días, pero sé mirar hacia delante y ser feliz porque al menos lo viví, porque sin esa experiencia no sería la que soy ahora.
Estoy segura de que volveré
Hasta entonces seguiré recordando los atardeceres ( y esas noches de estrellas y luna como no he visto nunca)
Por supuesto que no todos los atardeceres son iguales! Y hay algunos que se quedan grabados en nuestra mente y otros en nuestro corazón. Algunos nos ayudan a dejar algo atrás y otros nos dan el impulso para continuar. Lo importante es tomarnos el tiempo, aunque sea un minuto, para poder apreciarlos.
Besos!