Eduardo, amigo.
Estamos atascados en el metro de París, entre Trocadero e Iéna. No sé qué pasará por arriba, pero mientras tanto aprovecho para escribirte en mi cuaderno de viaje y ya veré cómo te hago llegar esta carta.
Te acuerdas de María? Aquella chica pizpireta y atrevida, la de la bufanda blanca, que te sonsacó alguna información sobre mí y tú, traidor, se la diste? Pues en bendita hora!! Estamos juntos, aquí, sentada enfrente de mí y con la misma tarea, escribiendo mientras no se le borra la sonrisa de la cara y nos lanzamos miradas furtivas.
Hemos hecho juntos un largo recorrido por rutas de ensueño, cargadas de historia, que nos han servido de inspiración para cimentar con fuerza una unión que mejora día a día. Cada hora es una sorpresa y un renacer con ilusión. Hace un momento hemos visitado la primera de las Maisons Blanches de Le Corbusier. ¿Recuerdas que te conté una historia fantástica de inspiraciones e intuiciones, y que mientras te ponía al corriente hacías gestos diciéndome claramente que estaba loco? Pues sí, es una locura, una gran locura y no me importará que me encierren si es con ella. ¡Que nos encierren juntos toda la vida!
Te contaré de qué modo aquella intuición era buena, todo ha terminado por encajar, aunque ahora cuando llegamos a tal conclusión, en cada momento que sucede, ya sólo sirve para reírnos por haber descubierto lo que nos es conocido y nos da ocasión para festejarlo con risas, abrazos y besos. A veces nos miran extrañados ¡¡los franceses!!, los que alardean de utilizar el idioma más conveniente para amar, ¡para el amor!.
No sólo es un portento con la pluma, que escribe sobre lo que le digas, con soltura, sinceridad y estilo, sino que además dibuja, pinta y colorea entre geométrico, constructivista y pop. Algo así como lo hacía Víctor Vasarely, aquel húngaro, pero con personalidad propia.
Es cariñosa, sensible, entusiasta y atrevida. Todo lo que le propongo le viene bien, pero no por falta de iniciativa o por sumisión, que sería lo malo, sino por deseo de aprender cosas nuevas. Y ella también toma iniciativas, tiene una vena creativa y emprendedora que me sorprende sin cesar, adivina sólo viendo un plano por dónde nos hemos de mover y me gusta mucho que sea así, porque es muy gratificante tener buena guía.
Hemos visitado lugares soñados por los dos y hemos gozado en ellos, estando juntos todas las horas del día. Y acabamos de decidir quedarnos unos días más por aquí, porque no queremos que esto llegue a su fin. Hay momentos que pienso en ello y rechazo la posibilidad, esto no debe de terminar ¡Estamos tan a gusto! Cada amanecer es un renacer y sólo quiero que te pase algo similar algún día.
Hasta pronto amigo, un abrazo y un beso de María,
que asiente con un guiño picarón.
- María, quieres leer la carta a Eduardo??
- Luego, más tarde.
- Entonces vamos a ver las fotos que hemos hecho esta mañana.
- ¡¡Enséñame!!
- Mira, mira, mira, mira el pesado que te hacía requiebros… yo diría que te mira con ternura!
- Pues… igual sí!! Estás celoso?
http://www.youtube.com/watch?v=gPRESlT4Ccg(Bésame mucho – A. Bocelli)