11/23/08
Franz Kafka solía ir a pasear, a pesar de estar ya enfermo de tuberculosis, por el parque Steglitz de Berlín. Un día, mientras paseaba, se encontró con una niña que lloraba desconsoladamente y conmovido se acercó para ayudarla. Se llamaba Elsi y había perdido a su muñeca. Para intentar calmar su dolor, inventó que no se había perdido sino que era una muñeca viajera y había partido a conocer el mundo. Él era el cartero de muñecas encargado de hacerle llegar sus cartas.
Así, Kafka, escribió durante trece días, las peripecias de esta muñeca que ayudaron a que la niña no sufriera su pérdida. La historia fue contaba por la última pareja de Kafka, Dora, que vivió los hechos. Nadie ha sido capaz de encontrar a Elsi, la niña que tuvo el honor de recibir día a día la que probablemente fuera la obra en la que Kafka mas se involucró en toda su vida.
Esta historia, que sucedió realmente, la cuenta Jordi Serra i Fabra en un libro precioso: "Kafka y la muñeca viajera."
Jo, pues sería grandioso saber quién fue aquella niña y poder leer las cartas de "la muñeca viajera". Un beso!