SORAYA
8/29/09
Quiero morir con mi cuerpo, esta guitarra vieja tiene las cuerdas rotas por todas partes. Con una cuerda reventada puedes tocar acordes y melodías. Con dos cuerdas dañadas, puedes tocar una tonada. Con tres, bueno, empiezas a tener problemas. Perder una más exigirá de tu extrema creatividad. Sin embargo, todavía se puede hacer música hermosa incluso con una sola cuerda y una guitarra reventada.
Mi madera está agrietada, pero sigue siendo pura, y aún tengo recuerdos de los grandes logros que alcanzó este instrumento. Pero sé que tan pronto se reviente mi última cuerda, me perderé en el universo donde no hay cuerdas rotas y detrás de mis ojos cerrados, la vida será como debe ser.
Pienso que me sentaré y entonaré una canción. Pienso que debo hablar de la esperanza, de la dignidad y de la gracia; un espejo de la vida que estas mujeres que conocí y amé, vivieron. Se que aun les puedo cantar, aún con las cuerdas rotas.