12/29/09
sí, me hice fuerte, la soledad me hizo fuerte, la tristeza me hizo fuerte; admito que primero me adormeció el corazón y me destrozó las tripas, pero me acostumbre a la soledad, aprendí a llevarme bien con ella, y hasta disfrutarla, a sumergirme en las páginas de algún libro, o en alguna canción. Aprendí a soportar esas noches de insomnio que al principio me aterraban; después de todo, nada es tan terrible. Pero ahora sí me rindo, prefiero la fiel compañía de una mascota que siempre te acompaña, sin reproches, sin buscar que le devuelvan algo; y detesto a las personas, nunca más voy a confiar en nadie, sucias y asquerosas, egoístas y ambiciosas. No pueden simplemente intentar ser feliz y dejar que los demás lo sean? No, no está en la naturaleza humana. Aunque a veces me canso de que me digan "que fuerte que sos", me gustaría gritarle a todo el mundo lo vulnerable que soy y lo mal que me siento; después de todo sigo, sé que soy fuerte, quizá más de lo que pude imaginar.