Yo siento que estás hecho de otoño para mis penas, de invierno para mi soledad, de primavera para mis delirios y de verano para mi pasión. Se que eres para mi pues veo en tus ojos los colores del ocaso y en tus manos las pinturas para el mural de mi existencia, esa que deseo compartir en tu aliento, esa vida que pretendo entregar a tus desvelos. Porque eres tierra y lluvia, y tu aroma me envuelve en recuerdo de mi propio futuro, aquel que se ve tan precioso entre tus dedos, zurcando tu infinita anatomía, besando tus colinas, conquistando tus llanuras. Te entrego las mañanas más bonitas, los soles más amarillos, las nubes más almidonadas. Te entrego mi pecho ardiente que late en tu nombre, la cosecha de la siembre de mis años y el fruto dulce que este amor da vida en mis días.
Yo siento que estás hecho de otoño para mis penas, de invierno para mi soledad, de primavera para mis delirios y de verano para mi pasión. Se que eres para mi pues veo en tus ojos los colores del ocaso y en tus manos las pinturas para el mural de mi existencia, esa que deseo compartir en tu aliento, esa vida que pretendo entregar a tus desvelos. Porque eres tierra y lluvia, y tu aroma me envuelve en recuerdo de mi propio futuro, aquel que se ve tan precioso entre tus dedos, zurcando tu infinita anatomía, besando tus colinas, conquistando tus llanuras.
Te entrego las mañanas más bonitas, los soles más amarillos, las nubes más almidonadas. Te entrego mi pecho ardiente que late en tu nombre, la cosecha de la siembre de mis años y el fruto dulce que este amor da vida en mis días.