Mañada de Sábado
5/3/08
Sabado por la mañana
Salgo temprano, cuando los trasnochadores vuelven y los perros del vecindario dan el primer paseo. El sol sale tímido, lucha con las nubes y se desliza entre ellas como la yema de un huevo aún crudo que ha caído sobre una sartén por estrenar. Mi primera parada inevitable y habitual es el puesto de libros junto a la rua Garret .Allí busco con la inocencia de un niño un tesoro por descubrir, y hoy lo encuentro. Cojo el tranvía, el famoso 28, repleto de turistas, de cámaras de fotos –a veces al ver los tranvías que suben hacia Alfama repleto de pieles blancas, ensardinados, en busca de un buen vaso frío de nostalgia, uno se pregunta hasta qué punto el turismo mata- En el 28 varios chavales españoles ebrios gritan a las jóvenes que pasan ansiosos de amor o algo mejor. Bajo en Graça y allí una señora me pide ayuda para llevar unas bolsas, después desando lo andado y llego al miradouro da nossa senhora do monte, donde paso cerca de una hora mirando, para eso son los miradores me dice un abuelo. Mientras una señora oronda y alegre cambia las flores a la imagen de la virgen, una pareja se devora a pedazos junto al horizonte de una ciudad siempre bonita. –Recuerdo al observar la escena que una vez escribí que Lisboa es una puta que va a misa- Se devoran con el hambre de varios siglos y sus manos buscan los escondrijos deseados. Una señora llega y simplemente para a mirar, para eso son los miradores me ha dicho el abuelo. Y Yo después de hacer una fotografías me convenzo definitivamente que la cámara nunca puede fotografiar lo que yo veo con los ojos y con la piel desde allí. Algo resignado vuelvo sobre mis pasos y me pierdo por Alfama, allí sobre impudorosas coladas alegres al sol mujeres y perros se asoman a azulejados ventanales con la curiosidad eterna de un recién nacido. En las terrazas de las tascas apuran cafés y licores. Desciendo al pie de la catedral y me paro a charlar con un librero alfarrabista, me despido con entusiasmo de él tras encontrar otro par de libros deseados y recojo mis velas.
Espero que te guste mi artículo.
Un gran saludo Pablo.