12/12/09
Por nuestra gran amistad.
Empezamos a andar muy cerca,
tanto que los caminos que habíamos
elegido parecían casi paralelos.
Pero al poco tiempo ya nos
hablábamos a través del sendero;
luego, más lejos, nos saludabamos
con la mano y después...
Hubo lomas que se interpusieron,
bifurcaciones, otras voces de la vida
y de las noches.
Silencios...
Sin embargo, ninguna otra amistad
ha llegado a ocupar en mi vida el lugar de la tuya.
A mi también se pasan las horas, y los días se me
transforman en años. Pero no te olvido. Y ningún
pensamiento que me hayas dedicado ha dejado de
llegarme planeado en las alas del silencio.
Donde quiera que estés,
estrecho tu mano a través de la distancia
con mi cariño de siempre