Hay días en los que me pregunto si merece la pena amar.
El amor es un sentimiento muy bonito cuando se siente, pero por desgracia siempre lleva una fecha de caducidad…
A veces me siento hablar con mi vida, y juntos quitamos el polvo a esos millones de álbumes que forman un recuerdo estupendo. En ellos aparecen personas a las que he amado con cuerpo y alma. Personas que me han hecho sentir el mas feliz del mundo estando a su lado. Pero por una cosa u otra, se han terminado“marchando” de mi vida.
En épocas de fiestas, es estupendo celebrarlo con tus seres queridos (Familia, amigos…) pero también es triste ver que siempre falta alguien querido. Siempre se añora el calor, las palabras, los gestos… De alguien que quizás nunca mas volverá. Es inevitable que algo te recuerde a la persona ausente. Eso hace que en vez de sentir una alegría por aquellos recuerdos, sienta tristeza, porque los añoro muchísimo.
Recuerdo a cada una de esas personas, como si hubiese sido ayer la ultima vez que estábamos compartiendo un momento, y reíamos juntos de felicidad…
Son por estas cosas, que me hacen pensar que quizás sea malo acostumbrarse a otra persona, y que no debería entregarle todo mi amor a una persona, que como yo, algún día se marchará….
¿Dónde irán?... No me gusta pensar en ellos, me duele…
Es entonces cuando le tengo que dar la razón mi vida cuando ve que me entristezco y me da un golpe en la nuca diciéndome - ¡Vive el momento! No se puede estar siempre pensando en el pasado, ni puedes estar toda la vida temiendo a que una persona pueda marcharse, hay que disfrutar de esa persona mientras la tengas al lado, mañana Dios dirá que será. ¡Disfruta ahora que puedes!.
Un saludo de alguien que se ama a si mismo y siente miedo al pensar que un día se pueda marchar.
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