7/10/09
Dicen que enamorarse es un acto reflejo, como tener miedo. Yo fui una niña sin miedo, no me asustaban los fantasmas, ni los monstruos, ni la oscuridad. Podía mirar de bajo de la cama segura de que no había esqueletos ni vampiros. Podía enfrentarme a las niñas de 5º segura de que no me quitarían la merienda. Y así, hasta hoy, segura de que puedo coger una Magnum y avanzar por un callejón vaciando el cargador porque no es eso lo que me da miedo. Lo que me aterra es decir que sí a algo que no puede cambiar mañana, pensar en un sofa para toda la vida, en un credito hipotecario, en una declaracion conjunta o en un "esta tarde tenemos que hablar", buscar colegios y canguros y pensar en un lugar para vivir cuando ya no tengamos pulso para sostener una Magnum. Y de pronto todo ese terror se empieza a disfrutar como el looping de una montaña rusa y eso, es la FELICIDAD.
[L]