Las personas, al igual que las mariposas, sufrimos a lo largo de nuestra vida una metamorfosis. La única diferencia es que nosotros tenemos más tiempo para realizarla, hay mariposas que viven sólo una semana, por eso el cambio se nota mucho más, es mucho más rápido. La mariposa nace siendo una larva, se convierte en gusano y finalmente en una preciosa mariposa. En las personas a veces ocurre esto, y otras ocurre el proceso inverso: hay personas que de pequeños son niños adorables y con el paso del tiempo se convierten en gusanos: sucios, traidores, solo piensan en ellos mismos… y otros al principio se sienten gusanos hasta que descubren que en su interior hay una mariposa en potencia que finalmente saldrá a la luz y todos podrán admirar. Hay muchas combinaciones diferentes, pero todas tienen algo en común: nunca suelen ser cambios voluntarios, con el paso del tiempo, debido a diferentes situaciones personales o a las personas con las que nos relacionamos, nuestra forma de ser suele cambiar, aunque de forma progresiva y tan poco a poco que ni nos damos cuenta. Es como cuando llevas un año sin ver a una persona y te parece que su aspecto ha cambiado muchísimo, y sin embargo alguien que le vea todos los días no notará ese cambio. Lo mismo pasa con nuestra forma de ser, a corto plazo no se nota ningún cambio, pero si echamos la vista atrás nos daremos cuenta de lo mucho que hemos cambiado, sin darnos cuenta y sin siquiera proponérnoslo.
hoy suena: no voy a cambiar- Malú
http://www.youtube.com/watch?v=b7b1oMHv2O8un besitooo
hoy se nota un cierto tono de ironia dirigido algún asuntito concreto... verdad?