Miénteme y di...
10/31/09
Nadie sabe mentir lo suficientemente bien como para llegar a decir la verdad.
Arrojo este estropicio de mirada, que se me llaga en los ojos, por el precipicio del cielo.
(Silencio)
Albergo, en toda la farsa que desprendo de cada palabra, el corazón de mi tristeza más profunda.
(Silencio)
Contemplo a cada una de las personas del mundo como figurantes inestables y toscos de lo que soy incapaz de imaginar. Cada día que camino por la calle concurrida debo taparme los ojos para tratar de no ver toda esa maleza humana tan mal construida. Sufro. El instante de rozar mi presencia con las demás es una tortura; el defecto crónico de lo que no he sido capaz de crear me atormenta con su mirada parapléjica, y sufro. Y desata en mí el más inconsolable de los llantos.
Los lazos de palabras que ato a los sentidos apócrifos estrechan desiertos de vacío...
Qué bonito es decirlo todo de maneras tan diferentes, qué bonito es seguir engañándonos, qué bonito es disimular frente a los seres cercanos que la vida corre por las venas de uno; es bonito hacer ver que este cúmulo de células informes nos constituye como seres conscientes...
Y una vez dicho esto, voy a tratar de relataros lo verdaderamente importante y trascendente de la vida. Para ello, tendréis que imaginar que estáis leyendo a Proust, o a Joyce, o a Santa Teresa de Jesús, o al lado de la chimenea encendida en el hogar de infancia, o a Santa Claus, o a Jesucristo-Buda, o a Stephen Hawking, o al Sr. Nietzsche, aunque no sea capaz de escribir tan bien:
Allá voy:
Aderezando la madrugada tierna y tibia del otoño, sin mis trémulas caricias de amor, y envejecido como una especie marchita en el crepúsculo de su evolución, me postro y siento en una silla del mundo. Desnudo de cintura para abajo, abro mis nalgas con las palmas abiertas de mis manos, desato mis saltos más ridículos e infantiles y enhebro el orificio anal en la punta salada y sonriente del miembro divino de la muerte.
Persigo el rastro de sangre de tu primera menstruación por los caminos inseguros de los aledaños del universo; sé que me esperas en las esquinas ambivalentes de la pecosa realidad que deshacemos en cada mota de sueño que desperdicié.
Qué frases tan largas, qué poca respiración en estos inventos, qué, ¡cuánto!, sería capaz de salvar y aprovechar si supiera escribir.
Si me alzo sobre cualquier nota tónica de voz, si me olvido de todo lo que aprendí leyendo en los estercoleros postestructuralistas, si chupo tierno y acobardado mi dedo pulgar encogido en la cuna imposible de tu amor salvaje e inaprensible por mí, tu amor inextricable e incumplido hacia mí, tu amor ingenuo e imposible por este cadáver que se pudre… Si… entonces me atrevería a mostrarme tal y como soy (mentiroso hijo de puta, mentira paradójica y demente), me atrevería a arrodillarme ante tu nimia lengua celeste, deshacerme de la vida y de la muerte, del porvenir y de la literatura, de mi ¡identidad! y de mis deseos, para, solamente siendo la última patraña viva, entregarme a ti, pequeña adolescente que no has nacido y sonríes liberada de nosotros. Entregarme al sueño imposible.
Bésame en la punta del cielo, logra que me corra sobre las aristas indecentes de la Tierra.
Amasemos nuestros cuerpos en una caricia de niña. Nunca vas a existir, nunca vas a existirme; así de perdido, rezo bajo tu sexo pubescente la lluvia que borre nuestra existencia.
Nada ha ocurrido lo suficientemente bien, lo suficientemente falso, como para creer en ello…
Soy la última posibilidad, la única esperanza de tu bonito feto lúbrico, la última oportunidad para escapar de todo esto y ser felices al margen de toda vuestra puta construcción simbólica, ligüística y advenediza…
No me mires, sugiéreme… y, en algún punto indeterminado, recrearé tus labios delineando las letras del beso que selle nuestra definitiva boda furibunda.
upsss
te pido mil y una disculpas,
una ya no sabe ni lo que escribe...xD