THIS IS IT
11/11/09
Si os pasais por aquí de cuando en vez ya sabreis de sobra que a veces soy un pelín friki: hace años me daba por coleccionar piedras y adoquines que iba "rescatando " de la calle porque según yo "nadie los quería", mi gato se llama Smeagol y siempre alardeo de que elegí antes el nombre que al gato, me apunté a clases de Quenya para algún día poder comunicarme con mis congéneres los elfos, en los cuales creo a pies juntillas y nadie logrará convencerme de que no existen (si el 80% de la humanidad cree en dios en alguna de sus múltiples representaciones y nadie lo ha visto nunca, ¿ por qué no voy yo a poder creer en los elfos?), me llevo mi mochila de Yoda a los conciertos a los que voy...y luego viene mi faceta grupil, que es para estudiarla aparte.
Me puedo tirar semanas o meses escuchando una y otra vez el mismo disco sin cansarme, y luego dejar aparcado a mi grupo favorito una larga temporada y dedicarme a escuchar otras cosas. Esto me pasó con Michael, después de que durante muchos años fuese el centro de mi universo grupil durante unos años lo aparqué y me lancé a escuchar otras cosas: al maestro indiscutible del reggae, el gran Bob, disfruté de la era dorada del grunge, de las distorsiones infinitas de Sonic South, descubrí el brit pop (del que me aburrí enseguida, la verdad) y finalmente el indie patrio. Mi oído estaba ávido de sonidos nuevos, así que me olvidé temporalmente de la Motown y lo que vino después...además, después del "Dangerous" digamos que el talento compositivo de Michael no pasaba su mejor momento. Lo dejé ahí guardado en un rincón de mi cerebro y mi corazón de fan hasta que hace un par de años, quizá ya cansada de tanto sonido nuevo o de tantos grupos que suenan igual que otros 200 grupos, lo redescubrí; puede que hasta con más emoción que la primera vez, porque los años te han servido para apreciar más su lado artístico, porque has oído otras cosad y puedes comparar.
Supongo que si Michael se hubiese muerto hace 4 o 5 años quizá no lo hubiese sentido tanto, pero justo ahora fue un palo gordo, a decir verdad creo que aun no me hago a la idea de que ya no esté aquí, que nunca más podamos volver a verle hacer uno de sus maravillosos bailes ni rematar uno de sus temas con su inconfundible grito.
Así que justo en este momento de mi vida yo era carne de cañón para cualquier invento de marketing que se montase en torno él, y como persona consciente que soy, aunque a veces se me olvide, eso me jodía. Me compré la entrada para ver la peli un mes antes de que la estrenasen porque tenía miedo de quedarme sin ella; mis amigas se partieron de risa, pero a mí me importó menos que nada, y eso que tenía la corazonada de que me estaban estafando, que iba a ser un truño con mayúsculas, algo lacrimógeno y sensiblero buscando el morbo de la reciente muerte. Y ya después del escándalo con el tema "inédito" del recopilatorio de Sony...digamos que me esperaba lo peor.
Y sin embargo ninguno de mis malos pronósticos se cumplió. La peli más que una peli en sí es un diario de los ensayos de la gira, de las audiciones de músicos y bailarines, de la implicación de Michael en el resultado final de los temas, ajustando a su gusto hasta el último detalle. Se nos enseña a una persona sumamente perfeccionista, exigente al máximo con su trabajo y el de su equipo, educado pero directo, y sobre todo muy humilde. Una persona que estaba preparando la gira que cualquier fan suyo habría soñado, con todos sus grandes éxitos (que son muchos) las coreografías originales, unos efectos visuales increibles... el mayor espectáculo que alguien podría ver encima de un escenario, le pese a quien le pese. Hay momentos emotivos, momentos divertidos, y muchos momentos en los que te entran ganas de levantarte de la butaca y ponerte a bailar. Madre mía, si eso eran los ensayos de la gira, si eso sólo era el calentamiento...¿cómo habría sido ver a este hombre de nuevo subido encima de un escenario en un recinto lleno a rebosar de un público totalmente entregado?
Eso, por desgracia, nunca lo sabremos