19/02/09
Hay sensaciones que no cambian por muchos años que pasen, a pesar del largo camino recorrido.
La tristeza es una tela de araña, pegajosa y envolvente que dormita sempiterna en un rincón de las entrañas y que de vez en cuando sale de su guarida para enseñar las garras.
Entre sus múltiples poderes cuenta la tristeza con el de empañar todo cuanto roza.
Una visión borrosa de nosotros mismos.
De El mercader de Venecia de William Shakespeare
Acto primero
Escena I
Antonio: No entiendo la causa de mi tristeza. A vosotros y a mi igualmente nos fatiga, pero no sé cuándo ni dónde ni de qué manera la adquirí, ni de qué origen mana. Tanto se ha apoderado de mis sentidos la tristeza, que ni aun acierto a conocerme a mí mismo.
Imagen: Cúpula centro comercial Diagonal Mar
Barcelona, Enero 2009
Si deseas dejar un comentario puedes hacerlo aquí:
http://notasvisuales.aminus3.com