Ya de chiquita, me gustaba fijarme en los pequeños detalles que conforman las cosas, las situaciones y que son parte de las personas.
Me gusta acariciar los colores.
Oler los sentimientos.
Contemplar los gestos de las manos con los que se enmarcan las palabras.
Me gusta sentir las pequeñas cosas que suceden a cada momento porque en ellas encuentro el sentido del que a menudo carece la sinrazón cotidiana.
Me fascinan los árboles porque son una metáfora completa de la vida humana.
Nacer de una semilla.
Crecer sintiendo la vida.
Y al final, frágil y quebradizo todo llega a su fin.
Árbol en el Parque de la Ciudadela
Barcelona
Marzo 2008
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nacho_arbalejo said on 4/15/08 12:48 PM …
Cuánta razón llevas. En las culturas ancestrales, los árboles eran venerados. Los druidas tenían entre sus preferidos a los tejos. Ahora, cuando estorban para hacer obras, los talamos.
En fin, espero que nazca otra civilización que merezca este planeta.