Me levanto por la mañana, más cansada de lo que me acosté la noche anterior, ¿cuántas horas he dormido 6…7?
Completo mi rutina matutina de higiene personal, preparar la comida para el largo día que tengo por delante, todo con los ojos legañosos y con la sensación de que mi vida se está yendo sin darme cuenta, es entonces cuando escucho un trotecillo armónico y veo asomar por la puerta la cocina una cabecita canosa y unos ojos qué preguntan si me tengo que ir, se trata de mi perrita Linda.
Le acaricio la cabecita y detrás de sus orejas y prosigo con mis preparativos para irme a trabajar, pero ahora ya no lo hago sola, tengo una pequeña acompañante que observa cada uno de mis movimientos.
Es la hora de marcharse, Linda me mira con un aire de resignación, no volverá a verme hasta al cabo de muchas horas, siempre de noche….me voy de noche…vuelvo de noche…
Nuevamente le doy una caricia y me voy.
El día ha sido demasiado duro para recordarlo, aún así cuesta olvidarlo. Sólo tengo ganas de llegar a mi casa darme una relajante ducha y descansar, pero no puede ser porque tengo muchas cosas que hacer cuando llegue a casa.
Entro por la puerta, lanzo mis cosas en el banco de la entrada y no tengo fuerzas para nada ni nadie, pero hay que hacer las tareas del día.
De nuevo un trotecillo inquieto se aproxima a mi, es Linda que con sus ojitos me dice “¡has vuelto!” es feliz simplemente porque existo y yo soy feliz porque ella también existe.
Juego un poco con ella y bajamos a dar un paseo, en el paseo yo dejo atrás mi jornada y Linda deja atrás la suya, ambas estamos felices.
Al regresar a casa ella se recuesta en su cama, apoya su cabecita contra una de las paredes de la misma y me mira con ojos de orgullo, es curioso porque lo único que he hecho es pasearla y con esto ya me he ganado una mirada de orgullo y amor.
Continúo con mis tareas diarias y veo que Linda se relaja y cierra sus ojitos, no sé por qué pero ese gesto me transmite mucha tranquilidad y me hace sentir que estoy en casa.
Me ha tocado educarla, le enseño a que se siente y me espere, a que se acueste, a que no “moleste” cuando hay gente comiendo. Pero ella me enseña que se puede amar sólo por el hecho de existir, que no necesitas ganar grandes sumas de dinero, ni tienes que echar largas jornadas laborales para que alguien se sienta orgullosa de ti.
Es curioso pero te da tanto amor y de manera tan incondicional que te hace dudar si lo mereces, pero también te hace intentar ser mejor persona para ser merecedora de su cariño.
***********************************************
http://www.youtube.com/watch?v=rLxTpsIVzzo
Hay seres en este mundo que hacen que merezca la pena haber ido a parar a esta preciosa roca en medio del universo...
Tu Linda, mi Leo.
Tu Xavi, mi Xavi.
Tu mamá, mi mamá.
..., ...
Y, para mí, TÚ!!!
Vale la pena existir y poder conocerte!! ;)