El caso de los regalos robados

¡Navidad en Baskerville! Medio metro de nieve cubría el suelo, y luces y guirnaldas coloreadas festoneaban las casas. En la Avenida Wright, el Centro de Caridad de Baskerville invitaba a todos los que llegaban a compartir sopa caliente, panecillos recién hechos y café, gratis.

Cuando Thomas P.Stanwick, el lógico amateur, llegó al centro el día anterior a Navidad como voluntario para servir sopa y café, la directora del centro, Betty Davidson, se abalanzó sobre él.

-¡Oh, Tom, es terrible!-le dijo con voz temblorosa.
-¿Qué pasa, Betty?
-¡Bueno, alguien tomó la bolsa de los regalos! Tú sabes: la gran bolsa de juguetes de Navidad que recogemos para los niños todos los años. Veinte kilos de juguetes. Estaba en el rincón junto a la puerta y la vi allí hace dos horas, ¡pero ahora ha desaparecido!
-Está bien, vamos, cálmate-Stanwick apoyó una mano tranquilizadora sobre el hombro de Davidson-.Tratemos de pensar qué pasó. ¿Estás segura de que la bolsa estaba allí entonces?
-¡Estoy de lo más segura!
-¿Y ni tú ni ningún otro integrante del personal la movió entonces?
-No; lo controlé. Ninguno de nosotros la tocó.

Stanwick recorrió el cuarto con la vista. Unas dos docenas de clientes, la mayoría hombres, estaban sentados ante mesas largas, comiendo o jugando a las cartas o a juegos de tablero. Varias mochilas y otros bultos estaban puestos a lo largo de la paredes del cuarto o junto a sus dueños.
Stanwick y Davidson se sentaron ante el extremo desocupado de una de las mesas para hablar.

-La mayoría de nuestros clientes son regulares-apuntó Stanwick-, y probablemente conoces a todos los que están aquí. ¿Hay alguien que estaba aquí hace dos horas pero que ahora no está?

Davidson pensó un momento.
-Sólo tres-dijo-.Jim Brennan, Ollie Hunter y Jerry McNutt se fueron durante ese tiempo. También me fijé en los bolsos, mochilas y bultos de aquí y puedo dar cuenta de ellos. Sus dueños siguen en el lugar.
-Jim Brennan-murmuró Stanwick-.Anda mal de la espalda, ¿verdad?
-Sí. Una herida de trabajo. Podría llevar una mochila de cinco kilos, pero no mucho más.
-¿Recuerdas en especial a alguno de los tres llegando o yéndose?
-Vi entrar a Hunter con una mochila común. No lo vi irse, sin embargo. McNutt entró con una mochila sobre la espalda y llevando dos maletas. Tampoco le vi irse. No vi a Brennan entrar o irse, pero lo vi mientras estaba aquí.
-Hmmm-Stanwick encendió la pipa y la fumó pensativo durante unos minutos-. Escucha, Betty-dijo al fin-, si te devuelvo los regalos, ¿estarías de acuerdo en no presentar ninguna acusación?

La cara de Davidson se ruborizó asombrada.
-¿A qué te refieres, Tom?
Stanwick sonrió.
-Mira, creo que sé quién es el ladrón-dijo-, y por casualidad sé que ha tenido mala suerte este año. Nunca robó antes y es probable que esta vez lo hiciera por impulso. La bolsa tendría que estar intacta, y estoy seguro de que puedo convencerlo de que la devuelva. Incluso yo podría contribuir para sus niños por mi cuenta.
La cara de Davidson se ablandó.
-Y pensar que te creía tan implacable, Tom.
-Bueno, es Navidad. Y realmente él no es mala persona.
-Está bien, hazlo. No lo acusaré. ¡Pero al menos dime quién es!

¿Quien es el ladrón?

On April 18 2010 Edit






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