Después de muchas vueltas, nuevos garitos que he descubierto en Malasaña y de madrugada, acabé en un bar de cante flamenco en La Latina. ¿por qué? pues porque cuando comienza el verano me vuelvo una hippie y si a eso le unes un alternativo un perroflauta pues... Una noche curiosa y como bien definió más tarde el perroflauta, de búsqueda con prisas y taxis de ida y vuelta para emergencias hormonales...
En resumen, una noche más por el centro en la que el adjetivo predominante fue el surrealismo. Y es que ahora, todo eso, me encanta y no por mi particular hippismo de verano, sino por las ganas de vivir, de disfrutar y porque me siento feliz aunque alguna gente haya intentado reiteradamente que no fuera así. Pero hace poco leí: He aprendido que la vida es dura, pero yo lo soy más!!!
Toca quitar esa foto... ya subire un post nuevo en breve. En fin, como cambian las cosas y, sobre todo, la gente