5/19/09
Mer era una chica completamente normal, vivía en un barrio completamente normal, tenía una familia completamente normal, y unos amigos... bueno, dejémoslo en que tenía amigos...
Nada más sonar el despertador esta mañana sabía que hoy sería un día especial, me costó ser consciente de ello hasta que pasaron unos 10 minutos.
Rápidamente, como cualquier otro día, cogí la tostada que había dejado en el tostador mientras me vestía; sin tiempo, fui desayunando por el camino. Odiaba madrugar, y más aún cuando me dirigía a un examen; me paré detenidamente a pensar en lo que me depararía esa misma tarde, después de tantos años de esfuerzo no podía quedarme únicamente a las puertas.
Llegué al fin a mi destino, juraría que lo había hecho en mucho menos tiempo que otros días, ¡No podía quitármelo de la cabeza! Quizás ese pensamiento hacía que el tiempo fuera más rápido de lo habitual.
Mientras caminaba hacia mi clase, me encontré con mi mejor amiga, Judith, se apreciaba a simple vista que era una chica de clase alta, siempre iba perfectamente arreglada a clase, con el pelo y la cara perfecta, por muy temprano que fuese; siempre pensaba que debía despertarse muy pronto para conseguir este acabado, pero nunca me atrevía a preguntarle nada:
- ¡Buenos días Mer!
- ¡Hola! Joder menudo frío que hace hoy ¿no?
- Sí, es lo que he pensado al levantarme esta mañana y mirar por la ventana, con suerte me ha podido acercar mi padre para que no me congelara...
Siempre he pensado que Judith es lo que denominarían algunos como una chica "tonta, pija y cursi", pero yo sabía que no era así, por mucho dinero que tuviera, era una persona increíble, ¡y yo la admiraba por ello!
- ¿Qué tal llevas el examen? Te sabrás todo como siempre, ¿no?
- Por supuesto -dijo entre risas- debo subir nota si quiero entrar el año que viene en medicina.
- Ya lo suponía, yo no lo llevo muy bien.
- Únicamente piensas en esta tarde, ¿verdad?
- Sí.
- ¿Estás muy nerviosa?
- Ahora mismo bastante, siento un cosquilleo irremediable en el estómago; al igual que siento que esto está siendo una pérdida de tiempo.
- ¡Meredith! -cuando Judith me llamaba así sabía que debía escucharla con plena atención- No puedes ir pensando así, te pondrás más nerviosa y conseguirás que no te salga todo lo bien que sabes hacerlo. Yo confío en ti. Te he visto y eres la mejor.
- Gracias.
- ¿Quieres que te acompañe esta tarde?
- ¡No te van a dejar entrar Judith!
- Bueno, siempre puedo esperarte tomando un café. -y me sonrió-
La idea de que ella viniera conmigo me calmaba un poco, saber que la tendría cerca mientras me enfrentaba a aquello me aliviaba.
Diez minutos después estaba sentada en mi sitio de siempre esperando a que repartieran las hojas de exámenes, no era eso lo que me inquietaba, en realidad este examen me daba igual...
En la hora de la comida apenas probé nada, tenía la suerte de que comía sóla en casa, por lo que no tenía que preocuparme porque mis padres me obligaran a comermelo todo. Eran las tres de la tarde cuando debí quedarme dormida...
te quierooooooooooooooo