11/2/09
En nadie recae la culpa que hoy nos atormenta, es que no hay alguien con tanto poder como para demostrar que lo que creíamos ser no es lo que en verdad éramos; ni, por otro lado, de demostrar que lo que hoy creemos ser no será cambiado mañana. Y es que cada semana dejamos de ser quienes éramos la semana anterior, perdiendo sueños y deseos que un día nos dieron sentido.
Las mismas ansias de ser en aquella inercia plástica, de vivir en el sinsentido de las ilusiones de perfección.. son las mismas ansias que hoy nos diferencian y nos apartan inevitablemente. Es que nunca notamos que era la manera más compleja de ser alguien, de conocerse y de conocer, de creerse y de creer.
En última instancia, puedo decir nos convertimos en mascara, nosotros y todo lo que era. Y hoy lo único que importa es que decidimos ser egoístas pero justos, y nos quedamos cada cual con la verdad que más nos acomodaba.