palabras-eslabones...
11/5/09
El eco de las palabras se fundió, por un instante, con la inercia del momento, con el movimiento rítmico de los cuerpos encadenados. Fue como un suspiro inocente, que en su inmaculada génesis, se propago con calma por cada rincón de la habitación vacía. Pero ese instante se consumió en su innata naturaleza, y lo siguió el tiempo. Ahí estaba yo… ahí estaban sus ojos encarnados en los míos. La palabra se había disipado, pero habían transformado todo lo que ellas rozaron: las blancas y solemnes paredes, la mesa y las sillas pirrónicas, la cama testigo, mi ser inerte, incapaz de articular reacción alguna. Fue como una combustión espontánea en mí interior que eclosionaba con violencia, un infinito indescriptible y sobresaturado… tantas intenciones de movimientos contrapuestas que se anularon entre todas ellas… y así quede impávido en el tiempo incontable de esos momentos. Los bocetos de mis esperanzas se proyectaron en una realidad contundente, que sacudió el oxido de las rusticas partes mías. Fueron segundos de mística y misterio en la comunión de las sabanas confidentes, sus ojos y mis suspiros, en el terno sin-tiempo de lo que compartimos.