7/19/09
..La playa esta desierta y está de noche. Fuegos artificiales, a lo lejos, le hablan de una fiesta en la cuidad. La ciudad está lejos y está de fiesta. Pocas estrellas en el cielo y la luna. Barcos pesqueros flotando en el aire negro y la luz caminando. No hay viento, hay soledad. Y hay faroles amarillos a los costados del camino que bordea la playa. Un mosquito se posa sobre su brazo. Lo mata, no lo mata. No lo mata. Solo mata por necesidad. Mata el tiempo cuando no lo puede vivir y vive tiempos que quisiera nunca se mueran. Como el tiempo se acaba de morir. Llamémosle Abril. Abril acaba de morir y vino Mayo. Pero Mayo no es como Abril. Mayo está enojado y está nublado. Vive de lo que Abril le dejo. Pobre Mayo. Abril supo ser sol, y sonrisa de mujer. Supo ser beso en la boca y abrazos clandestinos en la madrugada de una cocina. Mayo solo supo ser nieve y hasta luego. Y de un empujón lo dejo solo en la estación sin más futuro que un pasaje de tren en el
bolsillo. Mayo le dala espalda. No tiene más que hacer, que seguir mirando el mar y comprendiendo que Mayo solo es tiempo que sirve para recordar el tiempo de Abril. Y en eso estaba cuando vino el mosquito a posarse sobre su brazo. No lo mata. Sólo mata el mes de Mayo.