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Son las doce y media, y en la radio del coche suena una mariconada de canción. Llueve a cántaros. Me conoces; no soy romántica, ni poética, ni uso metáforas. Y la lluvia no me gusta. Los limpiaparabrisas van de izquierda a derecha. Izquierda, derecha, izquierda, derecha. El coche está mal aparcado pero no he puesto los intermitentes. Como puedes imaginar, mi trabajo requiere cierta discreción. Todos necesitamos dinero, aunque el trabajo sea una mierda… pero prefiero esto a ser la putita de alguien, no sé si me entiendes.
Y ahí está. Ya la veo. Como me ha dicho mi cliente; a media noche, ella llegará a casa. Y así es. Joder, me encanta la puntualidad en las personas; no me gusta esperar. Está abriendo el buzón. Me pregunto si espera una carta mientras abro sigilosamente la puerta del coche. No le da tiempo a girarse, así que sin problemas le atizo con la barra de hierro en la cabeza - hace un ‘crac’ seco y espeluznante- e inmediatamente cae desplomada al suelo. Te prometo que no ha sufrido, aunque, ya sabes, la sangre siempre ha sido muy escandalosa. La meto en el coche. Aun suena la mariconada de canción. Apago la radio. Un día menos de curro, me digo.
aerdna_x said on 7/18/08 6:36 PM …
muuuuuuuuuuac!(KK)!
outcryy said on 7/19/08 7:15 AM …
ens veiem, no?
(L)
mosqueta said on 7/18/08 6:00 PM …
mar.. mar... qè?
haha :)
nooo! no pot plouree! q és estiuuu!
un petó mar, mar, mar... quoi?
narquoi! ;D
(KKK)