10/28/08
El beso empezó del modo habitual, Edward procuraba tener el mismo cuidado de siempre y mi corazón reaccionaba de forma tan desaforada como de costumbre. Entonces, algo pareció cambiar. De pronto, sus labios de volvieron más insistentes y su mano libre se enredó en mi pelo aferrando mi cabeza firmemente con la suya. Agarré su pelo con mis manos; estaba cruzando los límites impuestos por su cautela, sin duda, pero esta vez no me detuvo. Sentí su frío cuerpo a través de la fina colcha, y me apreté con deseo contra él.
Cuando se apartó, lo hizo con brusquedad; me empujó hacia atrás con manos amables, pero firmes.
Me desplomé en la almohada jadeando, con la cabeza dándome vueltas. Algo intentaba asomar en los límites de mi memoria, pero se me escapaba...
-Lo siento-dijo él, también sin aliento-. Esto es pasarse de la raya.
-A mi no me importa en lo absoluto -resollé.
Frunció el ceño en la oscuridad.
-Intenta dormir, Bella.
-No, quiero que me beses otra vez.
-Sobrestimas mi autocontrol.
-¿Qué te tienta más, mi sangre o mi cuerpo? -le desafié.
-Hay un empate.
awwww