Hace algún tiempo, al terminar un concierto se me acercó una hermosa mujer: 1'70, pelo largo, ondulado y moreno, ojos verdes, labios gruesos y carnosos, cuerpo de infarto...En definitiva, una mujer ideal. Después de mirarla por un rato me di cuenta de que ya la había visto alguna vez con otros hombres y algunas mujeres que iban rodeados de gente, a los que todos querían; gente a la que yo envidiaba por su popularidad.
Esta mujer me siguió hasta mi casa, entró en ella y se instaló. Yo quería hablar con ella, preguntarle a qué había venido, pero había algo en ella que me lo impedía. Tenía una extraña fuerza que me impedía acercarme a preguntarle cualquier cosa.
Me seguía a todas partes, fuera donde fuera ella venía detrás. Conciertos, ensayos, clases, fiestas...Siempre estaba ahí. Al principio me ponía nervioso con su presencia, no me sentía cómodo, me sentía vigilado, no entendía qué hacía, qué pretendía, qué hacía conmigo.
Pasado algún tiempo de su llegada empecé a sentirme más popular, la gente me adoraba, les gustaba que yo estuviera con ellos, se peleaban por mí, las mujeres me deseaban. Cada vez tenía más gente a mi alrededor y deduje que era gracias a ella. Dejó de importarme lo más mínimo que me siguiera a todas partes, acabé acostumbrándome a su continua presencia, a estar rodeado de gente, a que todos me quisieran. Al tener cada vez más gente alrededor no me di cuenta de que algunos de mis amigos ya no estaban entre esa cantidad de gente, de todas formas no me importaba, yo era feliz.
Un día, un concierto salió mal. La discográfica con la que estabamos quebró y el grupo se deshizo. Al cabo de unos días la maravillosa mujer se fue y con ella todas las mujeres, la gente y la popularidad. Busqué a mis amigos, cuando los encontré los trate como siempre, ya que yo no me había dado cuenta de que se habían ido; sin embargo ellos estaban un poco secos, reacios a hablar conmigo. Les conté lo que había ocurrido y ellos me dijeron que me lo habían advertido, pero que entre tanta gente no les había hecho caso. Me sentí mal, había tratado mal a mis amigos, los que habían estado siempre a mi lado, los que ahora, después de todo lo ocurrido, seguían apoyándome.
Al cabo de un tiempo, por la calle vi a un hombre seguido de la misma mujer, me acerqué y le pregunté a ella:
-¿Cómo te llamas?
-Fama. -Me respondió.
Parece guapa...
pero yo sé que su interior es negro, es infinito. ¿Terminará alguna vez?
¿Quieres compobarlo? Asusta.
No perdona.
Ella también es más alta que yo...no hay nada que hacer.
muchos besazos wapetonaaa¡¡¡
-ali-
Señorita Naly
tiempo sin saber de ud.
espero k todo de luxe y demas menesteres
cuidese
Atte: Dr Tortuga