REQUIEM PARA MI CASA
1/18/09
EPILOGUE PARTE II
(Escrito dos noches después.)
... No fueron 7 horas 30 de sueño, qué va, fue mas bien una pesadilla inerminable que durante esa madrugada se extendió por casi un cuarto de lo que dura un día. Recién después de semejante pesadilla a ojos abiertos habría de habilitarse un lapso -brevísimi- robado de prepo al insomnio, en franco y abierto complot con el cansacio. No duró 7 horas 30 sino apenas poco más de 1 hora.
Es más: el espacio malsano en que daría rienda suelta al sueño sólo tendría lugar pasadas ya las 5 am (enero, 2009, viernes 16), una vez que los pasos del búho ladino hubieran cruzado el garage, en pantuflas, dejando oir su plop-plop inconfundible, para venir a pararse frente a mi ventana y cumplir el ritual cotidiano de apagar la luz mortecina que acompañara mi vigilia durante algo así como 700 noches.
Y qué decir del Dïa M. Embarcarse en el fragor, como lo llamara "él" pertinente y muy acertadamente; embarcarse y naufragar en oleadas -o en marejadas- mientras de a poco se iba desmantelando la casa -y también la vida.
... No te diré adiós, Mayo, no lo hice cuando traspuse tus umbrales por última vez, y no lo haré nunca. Dos días han transcurrido ya desde que bajé tus persianas, apagué tus luces y entregué tus llaves... y ya he vuelto a ti en dos ocasiones.
Te fotografié mucho, lucías tan linda como siempre.
No te diré adieu, Mayo - tan sólo te saludaré "hasta luego".