Diálogo con la luna

Alzó la vista y preguntó tímidamente: -Cuándo nos volveremos a encontrar?...
Pero no obtuvo ninguna respuesta. Estaba sólo, en medio de un claro perdido vaya uno a saber en qué bosque, mirando hacia arriba y apuntando su mirada hacia la luna plateada que pintaba de blanco su cara, su cuerpo... Su mirada...
Y todo a su alrededor estaba oscuro, salvo ese pequeño círculo que conformaba el claro en donde se encontraba. Pero él mantenía sus ojos clavados en el cielo, en la gran esfera de plata que lo alumbraba...
-¿Nos volveremos a encontrar?-, insistió, un poco más nervioso y con una voz apenas audible. Y nuevamente el silencio fue lo único que obtuvo como respuesta. Pero ni se inmutó... Sólo esbozó una tímida y satisfactoria sonrisa.... Como si hubiese obtenido la respuesta que buscaba, la que fue a buscar. Repentinamente, casi al mismo tiempo en que sonreía, un fuerte viento se levantó en el lugar. Las fuertes ráfagas hacían crujir las ramas del bosque que rodeaba ese claro, pero la armonía interior de ese sujeto no se interrumpía... Y continuaba en ese trance, totalmente ajeno a lo que sucedía en el entorno, con sus ojos cerrados y una cara que irradiaba tranquilidad.
Todo parecía indicar que ese fuerte vendaval arrasaría con lo que había en el lugar... Pero el cielo permanecía calmo... Con esa enorme luna que iluminaba la cálida noche y un manto de estrella que decoraba aquel intenso cielo oscuro. Y pese a los resonantes crujidos y el tambaleo de ramas y los troncos, nada cedía. Todo continuaba en su lugar.
De repente, el cuerpo esbelto del hombre cayó abruptamente, como fulminado por un rayo. La caída produjo un ruido seco que interrumpió la calma y el silencio penetrante de esa noche silenciosa y dejó el cuerpo tendido boca abajo, inmóvil en el pasto que uno imaginaba verde pese a que la luz de la luna lo pintara de gris.
Y en cuanto el cuerpo tocó el suelo, el viento cesó... Las hojas y ramas dejaron de bailar al ritmo dispuesto por el viento, y los crujidos enmudecieron... Poco a poco la luz fue tornándose más tenue, desapareciendo, como si fuese bajando la intensidad hasta quedar apagada... Y las estrellas también se fueron apagando...
En el mismo instante en que el viento dejó de soplar, el cuerpo yacía extendido sobre el pasto y la oscuridad que reinaba en el resto del bosque se apoderó del claro también... Un espeso manto de nubes ennegreció a la luna... Y poco a poco fue apagando los últimos vestigios de luz que quedaban en esa noche... Y el tibio calor fue cediendo ante un gélido y penetrante aire que se instaló en el lugar... para no irse nunca más.


On October 26 2007 Edit







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