7/17/09
Había tenido ya tantas experiencias cercanas a la muerte, no es algo que realmente uno se llega a acostumbrar. Parece extrañamente inevitable, enfrentarme nuevamente a la muerte. Como si estuviera marcada para el desastre. Escape a ella una y otra vez, pero siguió volviendo a mí. Sin embargo, esta vez fue diferente a todas las demás. Puedes correr de alguien que te aterra, puedes tratar de luchar contra alguien que odias. Todas mis reacciones eran dirigidas a esa clase de asesinos – los monstruos, los enemigos. Cuando la persona que te esta matando se trata de alguien que amas, te deja sin opciones. ¿Cómo podrías correr, cómo podrías luchar, cuando al hacerlo perjudicarías al ser amado? Si tu vida era todo lo que tenías que darle a tu amado, ¿Cómo podrías no otorgársela? ¿Si fuera alguien a quien realmente amaras?