79. PERRA ENAMORADA.
Un clásico de mis visitas a Lanzarote: soportar a Amaru, la perra de mis padres.
Amaru sigue odiándome como el primer día... y amando a mi padre también como el primer día. Es así: ella ilustra en grado sumo la expresión "enamorada como una perra". Ella solita le da sentido absoluto a la expresión.
En la foto, Amaru es sujetada por mi hermana para evitar que huya a la calle en pos de mi padre. "Le late el corazón aceleradamente", observó mi hermana. Amaru no puede vivir sin mi padre. Sufre y llora cuando se va, busca su ropa para olerla durante horas en su ausencia...
Amaru debería caerme bien sólo por esto: porque cree en los amores imposibles, porque no le importa no verse correspondida, porque le basta con lo que ella siente.
Y lo que siente Amaru hacia mi progenitor es, sencillamente, amor del más histérico, asfixiante, desbocado y doloroso.
Pobre.
Qué mal se pasa.
En el fondo, me da penita.
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On November 18 2006
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