78. ELLIOTT INCOMPLETO.
"Si estás cansado de todo, vete a un Starbucks y sé otra persona por un rato", me aconsejó Nacho el otro día refiriéndose a esa gran posibilidad que te ofrece Starbucks de inventarte tu nombre, e incluso tu personalidad si quieres, cuando pides un café.
Así que volví a Starbucks, acompañado de nuevo por Mr. Cold (nos estamos especializando en esta franquicia). Y, espontáneamente y sin que yo se lo propusiera, cuando Mr. Cold pidió nuestros cafés, dijo llamarse Elliott, como el niño de "E.T. el extraterrestre", a sabiendas de mi obesión cinematográfica por la obra maestra de Spielberg.
Lo chungo es que, a pesar del buen intento de Mr. Cold, la camarera escribió mal el nombre en el vaso, le faltó una "t", así que, en parte, me arruinó la diversión. Bebí de un vaso con nombre mancillado. Me convertí en un Elliott incompleto, lastrado, de pacotilla.
En otro orden de cosas, en el mismo Starbucks, un ratero se sentó junto a nosotros para intentar mangarle a Mr. Cold la mochila que colgaba de su silla. Pero no hay quien robe a un hombre gélidamente cerebral, y al final se evitó la tragedia.
Va a tener razón Mr. Cold cuando afirma que soy gafe; que, cada vez que nos vemos, a él, como mínimo, empieza a dolerle la garganta... o intentan robarle. Vaya. Sí que me siento gafe. Como la Pantoja.
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On November 17 2006
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