7/8/09
Vidocq: un thriller de época
La película nos descubrirá una trama de investigaciones solapadas que se irán definiendo gracias a la búsqueda de Etienne Boisset, un novato aunque inteligente periodista de provincias.
El filme se toma cuantiosas licencias históricas para traernos detalles y motivos más propios de la literatura fantástica del siglo XIX. Las máscaras y espejos dan así el efecto de engaño necesario para mantener la tensión, con una evidente referencia gótica. El steampunk tiene también un papel fundamental, con sus autómatas y alquimias. Todas estas inspiraciones, brillantemente respaldadas por planos esotéricos y oscurantistas, geometrías modernistas y una fotografía impecable y un trabajo de filtros más que acertado, tornan esta película en un ejercicio brillante y atrevido de imagen, con una ambientación insuperable.
Pitof hace un remarcable trabajo como narrador con una sucesión ligera de la acción, en ocasiones incluso trepidante, de ritmo perfecto. La confusa steadycam de algunas secuencias está completamente justificada en aras de comunicar la perturbación de los personajes, contrastando con algunos planos casi pictóricos. La música, aunque correcta, engloba unos acertados efectos de audio. En este sentido, podemos destacar la poética, simbólica persecución al término de la historia (y su cegadora lucha de reflejos) y la sucesión de climáticos falsos finales en lo último de la cinta. Para el olvido quedan algunas peleas, mal grabadas y contadas, de resultones efectos especiales pero que se acompañan de unas más que dudosas guitarras eléctricas muy distorsionadas y la clásica, tópica investigación de policías inútiles, que parece usarse tan sólo para enmarcar algunos hechos externos de la acción que, dada la poca fiabilidad histórica de la película, no tienen porqué definirse mejor.
Finalmente, queda comentar el final, revelador y previsible a la par (una suerte de “yo soy tu padre”/”Bruce Willis está muerto”) que aparenta dar sentido a la trama completa y encajar con ésta (para el observador atento: encontrará pistas ya muy al comienzo del filme, en los giros a cámara de Etienne).
Las interpretaciones son reguleras, ya que los personajes no tienen ocasión de descubrir sus facetas menos superficiales, destacando a Guillaume Canet (Etienne), que eclipsa tanto en metraje total como en expresividad a Gérard Depardieu (Vidocq). Inés Sastre enseña teta en plan bellydance chinorris.
Como curiosidad, fue el primer filme en ser registrado 100%, solamente en formato digital.
Empieza un poco rápido, pero muy buena crítica.