No dicen que los polos opuestos se atraen. Pues aquí podemos verlo. Mis dos gatos, Maki (el grande de blanco, un gato salvaje), y Rukia (una gata enana tricolor que la podría definir como gata abuela, ya que se pasa todo el día encima tuyo), en cuanto se conocieron se hicieron amigos, y son como uña y carne.
Están siempre juntos. Maki es el papi que se preocupa de su hermanita, la lava y cuida de ella (de vez en cuando también se pegan unos tutes correteando parriba y pabajo). Rukia es la hermanita que se deja hacer, siempre ronroneando, pero no le toques la comida. Cuando se pone cualquier objeto susceptible de ser engullido por mi gata enana, apártate porque sino te come a tí.
En fin, que quiero un montón a mis gatos, y ellos también parece que se quieren. La vida de Maki ha cambiado totalmente desde que llegó Rukia a nuestras vidas. Ya hace casi 5 meses, y nuestro "gatito" está la mar de feliz (y nosotros también XDD).
Cuanto amor felino...que monoooooooooooooooooooooos!!