A veces me gusta detenerme a pensar. Pero no es que de la nada, dispongo un tiempo para eso. Surge una conclusión y a partir de ahí, se ramifican un conjunto de idioteces. Algunas verdaderas, otras mucho más delirantes.
Mientras se iban acabando mis fabulosas vacaciones, pensaba que qué iba a ser después de eso. La rutina, el colegio, el estudio, la odiosa y tan necesitada ciudad. ¿Qué iba a quedar de mis vacaciones? Ya habían pasado, ya está. Ahí concluí lo primero: los seres humanos somos tan idiotas por naturaleza (esa no es la conclusión, eso ya se sabe) que no disfrutamos de los distintos momentos. "No nos avivamos", no nos damos cuenta de lo grandioso que es lo que estamos viviendo. Y después, cuando pasa, lloramos y sufrimos para que vuelva a pasar (y otra vez no saber disfrutarlo). "¿Por qué no lo aproveché?" ¡Porque sos humano! Es así, es una respuesta fácil. Entonces, llegué a una segunda conclusión, que la cerré como una pregunta retórica: ¿qué puede tener de bueno la vida si, las cosas verdaderamente excelentes, no se disfrutan? y ahí saltó una palabra tan excelente como negativa: RECUERDOS. Entonces, ¿lo que verdaderamente hay que aprovechar, disfrutar y vivir, son los recuerdos? No. Cuando recuerdo momentos tan alegres e insuperables, sólo me deprimo más y quiero volver a esos tiempos. Conclusión: hay que aprender a disfrutar de algo. Ya sea de los recuerdos, o aún mejor: de los momentos en sí mismos. Hay que vencer las barreras que nos pone nuestra propia especie y poder gozar nuestra propia vida. No podemos estar todo el tiempo sufriendo y deprimiéndonos, por h o por b. ¡Por favor! Si no, ¿para qué estamos acá? Bueno, nunca nadie dijo que exisitera alguna razón.


On February 14 2010 Edit







Loading ...